momento destacado
Mientras va conduciendo, Homer intenta tomar un atajo para evitar un atasco, pero se queda sin frenos con la mala suerte que tiene en su trayectoria a su perro y a Gil, que ahora es un vagabundo. En el último momento, y ante la imposibilidad de frenar, decide atropellar a Gil. Gil le demanda, pero el juez determina que la vida de los perros es más valiosa que la de los humanos y cierra el caso. El alcalde Quimby aprovecha esta ola de amor perruno para aumentar el status de los perros en Springfield y estos acabaran por dominarlo todo.