Momento destacado
Lo que parecía una simple operación de vigilancia se convierte en algo mucho más turbio cuando Voight descubre que su superior protege a criminales a cambio de un falso orden en la ciudad.
El comisario general encomienda a Hank y a su equipo vigilar una zona de Chicago P.D. donde un traficante muy peligroso llamado Jesús Otero controla sus calles.
Allí reina el caos y Hank Voight se percata de que su superior es corrupto. Tiene a los criminales de la ciudad comiendo de su mano y Otero es uno de sus protegidos. "No hay cadáveres en las calles, no mata a inocentes y no hay barrios aterrados", le asegura para callarle la boca.
Sin embargo, Voight sabe que ese equilibrio es tan frágil como peligroso. Mantener el orden a cualquier precio implica cruzar líneas que tarde o temprano acaban pasando factura. Ahora, Hank se enfrenta a una decisión incómoda: aceptar un sistema corrupto que funciona en apariencia o arriesgarlo todo para destapar la verdad, aunque eso signifique enfrentarse a sus propios superiores.