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OCULUS VR, PROJECT MORPHEUS...

¿Será la realidad virtual el futuro de los videojuegos o una moda pasajera más?

Hace no muchos años todo el mundo suspiraba por las opciones que el 3D iba a dar a los videojuegos. En 2014, esa nueva forma de jugar y de interpretar los videojuegos se ha quedado en nada y las apuestas por ese sistema han caído totalmente. Ahora lo que se lleva es la realidad virtual, que llega para ser el futuro... pero que puede quedarse en otra moda pasajera más.

DefconPlay Project morpheus

Evolución. En eso consiste la gran mayoría de las cosas. En evolucionar, en no estancarse. En adaptarse al medio en cuestión para poder sobrevivir. Pero también, de vez en cuando, hay una minoría que no evoluciona. Que revoluciona el concepto para hacer que el resto tenga que responder si no quiere quedarse atrás. Lo hizo, y lo logró, Nintendo con el Wiimote. Y ahora la realidad virtual aparece padar ir un paso más allá.

Para ofrecer algo al jugador que el jugador nunca ha visto antes. Para sumergirle de lleno en un juego, para que viva el juego y no se dedique sólo a jugarlo. A ser, simplemente, el auténtico protagonista. No son pocos los vídeos que adaptan juegos antiguos a la realidad virtual, y es que ahora es lo que se lleva. Ahora parece que esa forma de jugar puede ser el futuro.

Sony ya ha presentado su casco de realidad virtual ante el empuje de Oculus Rift, al que todo el mundo quiere. Porque todos quieren una parte de este sistema. Facebook, en su mes más consumista, adquirió Whatsapp y las Oculus Rift. Incluso uno de los ingenieros de las Google Glass ha firmado por ellos. Pero, ¿de verdad es este el camino? ¿De verdad los jugadores van a dejar el mando para ponerse estos artilugios en sus cabezas?

Podría ser que sí. Pero también podría ser que no. Que esto solo sea otro intento más para revolucionar un mundo que no necesita de revoluciones, sino de evoluciones. Kinect es un ejemplo. Todos en Microsoft estaban perplejos ante las capacidades y bondades de un sistema que no ha cuajado. Que no ha hecho mella en los usuarios. Tanto ha sido así que la pareja Xbox One - Kinect se ha roto para con su divorcio intentar aumentar las ventas de la máquina.

¿Las 3D? ¿Eso qué es?
Pero, en cambio, el mayor ejemplo que puede definir si la realidad virtual es el futuro o es una moda son las 3D. Sí, las 3D. Esas 3D por las que todos suspiraban hace unos años y que ahora se han quedado sólo para esquivar flechas en Avatar. Todo giraba en torno a ellas. Que si televisiones en 3D, que si juegos con opción 3D... que si consolas para jugar en 3D sin gafas...

Parecía que el mundo se iba a terminar sin las 3D. Y no hay que irse muy lejos, sólo viajar hasta 2011 para recordar un Gamefest en el que no sólo era Nintendo 3DS, sino que también era PlayStation 3 con juegos como Killzone 3 y Motorstorm los que supuestamente iban a ayudar a vender unas carísimas televisiones con gafas para poder sumergirnos más en la acción. Ahora, en 2014, se cuentan con los dedos de una mano las casas que tienen esas teles y PS4 parece ni querer ver las 3D.

Y Nintendo tampoco. Porque no hace mucho sacaron Nintendo 2DS que, como su nombre indica, es una 3DS sin 3D. Una 3DS más barata, que quita de serie la opción que daba sentido y nombre a la portátil y que muchos quitábamos nada más empezar a jugar por incomodidad o mareo. Las 3D fueron, en los videojuegos y hasta que alguien pueda decir lo contrario en un futuro, una moda pasajera.

A saber qué pasará entonces con los cascos de realidad virtual. Podrían ser el futuro, claro que podrían serlo. Pero también podrían no ser más que otro intento por revolucionar las videoconsolas que el jugador tradicional puede no aceptar. Hay que ver en qué queda finalmente, en qué consiste y, sobre todo, en saber su precio final. Tiene pinta de que será caro, y eso es un lastre para algo que quiere conquistar un mundo que puede no necesitar de conquistador alguno.