LA POLÉMICA STREET FIGHTER / TOMB RAIDER
Quién nos iba a decir a los más añejos del lugar que la palabra 'exclusiva' se convertiría en una de las más temidas en la industria del videojuego. Que el hecho de que una consola tuviera un juego 'third party' solo para ella supondría una especie caos en el panorama consolero casi insalvable. Quién nos lo diría a nosotros, que vivimos la época de los 16 bits y la de una PlayStation que tenía las más grandes joyas corriendo únicamente en sus circuitos. Pero sí, ahora tan raro es que haya exclusividades que hasta se ha convertido en algo que no se comprende y que no gusta.
Ya lo comprobamos con Bayonetta 2, cuando los poseedores de Xbox y de PlayStation pedían que saliera en sus plataformas, que cómo lo iban a sacar en Wii U cuando es "sólo para niños", o que "no es un juego del estilo de Nintendo". Qué será el estilo Nintendo me pregunto de vez en cuando, pocos se acuerdan de SNES y de la cantidad de títulos de acción que había. El cerebro de la bestia llaman a la 16 bits de Nintendo, y con razón.
Pero pasado el efecto de la bruja nos hemos vuelto a encontrar de nuevo en la polémica. Todo por un juego de lucha. Uno de los grandes eso sí, pues Street Fighter V dice 'no' a Xbox One y sólo saldrá, en consolas, para PlayStation 4. Cantidad de polvo que ha levantado el acuerdo entre Capcom y Sony, un tipo de acuerdo antes normal que ahora con los catálogos casi clónicos de PS4 y One parece un sacrilegio.
Exclusivo sí... pero temporal
Poco han tardado en Microsoft en recordar que Rise of the Tomb Raider es suyo, y que son ellos los editores del juego. Menos tardaron en Square Enix en aclarar que sí pero no, que son ellos los editores de su versión del juego y que la exclusividad en Xbox es temporal. Abogan los de Redmond, en respuesta a Street Fighter V, en apostar por Killer Instinct y por exclusivos 'first party', pero ni Rise, ni Dead Rising 3, ni Titanfall lo son. Y menos aún Sunset Overdrive.
Son exclusivos, la salsa de cada generación y la sal que da sabor a una consola por encima de otra. Son esos títulos que ahora parece que dan miedo pues unos los jugarán y otros no. Títulos que desde la época de PS2, Xbox y GameCube escasean por el deseo de los estudios de no casarse con nadie y sacar lo mismo y de la misma forma para cada consola del mercado. Pero hubo un tiempo, lejano ya, en que esto no era ni mucho menos así.
La exclusividad perdida en el pasado
Uno en el que Nintendo lo abarcaba absolutamente todo haciendo imposible la competencia. Sega lo intentó, Megadrive lo buscó de todas las maneras y puso a todos sus estudios internos a trabajar ante la avalancha de SNES. No bastaba con Super Metroid, A Link to the Past, Super Mario World y los Donkey Kong Country... también eran suyos los Final Fantasy, todas las entregas principales de Mega Man, Final Fight, Secret of Mana, Terranigma, los Dragon Ball Super Botuden, Super Castlevania...
Todos ellos marcaban la diferencia entre una y otra. Todos hacían a los de Sega querer los títulos de SNES, pero los que tenía Megadrive hacían a los de Nintendo querer los de su competencia. Era lo que tocaba, eran dos consolas de la misma generación que parecían ser totalmente diferentes. Y la situación siguió su curso, y se acrecentó, con PlayStation.
Porque vaya catálogo exclusivo que tuvo PSX frente a Saturn. Sega ya no sabía dónde meterse, y Nintendo 64 eran tan diferente con los cartuchos que poco pastel se llevó. Es imposible pensar en qué habría sido de la primera máquina de Sony sin Metal Gear Solid y sin Final Fantasy VII, VIII y IX. Sin Resident Evil 2 (tardó lo suyo en salir en N64) y Resident Evil 3, saliendo el primero en Saturn también. Sin Tomb Raider 2, sin Medal of Honor, sin Tekken, sin Silent Hill, sin Dino Crisis... vamos, que o tenías la Play o te quedabas sin degustar muchas joyas 'third party'.
Ahora ya es impensable que haya una consola que tenga más de diez juegos 'third party' exclusivos en todo su ciclo de vida. Antes era el pan de cada día. Ahora es sorprendente y llama la atención que Street Fighter V sea sólo para PS4, o que Titanfall haya salido de momento únicamente en Xbox One. Y qué decir de Bayonetta 2, con toda la polémica que ha levantado el hecho de que Nintendo viera lo que otros no vieron porque no quisieron o porque prefirieron mirar hacia otro lado más rentable.
Míticos 'only for' en consola
Qué habría sido de las consolas y de sus usuarios sin los exclusivos. Qué habría sido de GameCube sin los Resident Evil... que luego salieron para todas las consolas. O de Dreamcast sin Street Fighter III y Code Veronica en su momento. O de PS2 sin los Devil May Cry y GTA hasta que salió en Xbox y de todos los PES hasta el cuarto. Bioware con Knights of the Old Republic en la primera de Microsoft... Lo dicho, la salsa de cada generación.
Al menos hasta no hace mucho, pues ya pocos acuerdos quedan de esos que unían a una 'third party' con una marca en concreto. Ya no habrá más Final Fantasy sólo del lado de Sony, ni Metal Gear Solid 'negándose' a salir en consolas Xbox. Ahora nos quedan dos máquinas prácticamente idénticas salvo por pocos juegos, y el 75 % de ellos son de estudios internos.