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SU MÁQUINA ES AHORA MUY DISTINTA A LA QUE SE ANUNCIÓ

Microsoft sigue buscando el rumbo adecuado para Xbox One

Qué habría pasado si la Xbox One que se presentó para competir con PS4 hubiera sido como es ahora. Si no hubieran dicho 'no' en un principio a la segunda mano, si Kinect dejara de ser obligatorio para ser una opción y así reducir el precio final de la máquina en 100 euros. Microsoft ha rectificado, pero parece no tener claro el camino a seguir con su consola.

Xbox Imagen de Xbox One sobre fondo verde

Como bien digo Diego Pablo Simeone, "no siempre gana el mejor, sino el que tiene las ideas más claras y está más convencido de lo que hace". La filosofía del entrenador del Atlético no sólo es aplicable al fútbol, sino al mundo de las consolas. PSone, PS2, DS y 3DS son ejemplos de eso, pero parece que Xbox One sigue todavía perdida en su particular batalla con PlayStation 4.

Y eso, aparte de la ya consabida desventaja técnica con respecto a PS4, es lo que más está lastrando a la máquina de los de Redmond. Porque ya hemos visto que son los juegos y la convicción en un proyecto lo que termina por hacer que se tenga menor o mayor éxito en el mercado. Juegos, Xbox One, tiene, pero la consola que se presentó hace ya un año dista mucho de la que ha terminado por ser.

El divorcio de la pareja Xbox One y Kinect ha sido el último paso que advierte que Microsoft sigue buscando el rumbo para su consola. Con el territorio norteamericano cada vez más 'sonyer', el revulsivo es una ruptura. Una separación. Un adiós al binomio por el que apostaron todo de cara a la batalla con PS4.

Ahora están equiparadas en precio, pero el mensaje de los usuarios a Microsoft es que no les va Kinect. Que eso de moverse delante de una cámara no ha tenido ninguna repercusión en los 'gamers' y que, sencillamente, no lo quieren como algo obligatorio y menos aún que aumente en 100 euros el precio de una consola técnicamente inferior a su rival de Sony.

Así que nueva marcha atrás. Marcha atrás, por otra parte, anunciada en cuanto se veía la reacción de muchos usuarios a la decisión de Microsoft. Así que a cambiar la interfaz, y a cambiar de nuevo la idea de la consola. Tal y como pasó con el DRM y la segunda mano cuando se anunció Xbox One.

Qué habría pasado el día en que se puso a la venta la consola, o cuando empezaron las reservas, si la tercera apuesta de Microsoft en videojuegos hubiera sido como es ahora. Porque bien diferente es la máquina que hoy en día es Xbox One con lo que se vio en su evento de presentación. Una consola con una apuesta total por Kinect que se posicionó totalmente contra la segunda mano.

Se dice que rectificar es de sabios, pero las rectificaciones que Microsoft está teniendo con su máquina afectan a la idea con la que nació Xbox One. A su idea de lo que debía ser su consola. Ahora admiten la segunda mano y cuesta lo mismo que PS4, pero eso no la hace técnicamente superior y pierde lo que la podía hacer diferente que es Kinect. Como siempre, los juegos y las exclusividades dictarán sentencia.