NOMBRES ILUSTRES DE LOS VIDEOJUEGOS
La búsqueda de la perfección. Esa es la mejor frase para definir a uno de los grandes nombres de los videojuegos como es Masahiro Sakurai. A sus 44 años, tiene tal cantidad de éxitos a sus espaldas que cuando uno sabe que él está al frente del proyecto quiere decir que ese proyecto va a ser claramente uno ganador. Uno con el objetivo de ser de lo bueno lo mejor, y de lo mejor lo superior. Porque Masahiro Sakurai es de esos pocos genios que hace de la locura una genialidad.
Quizá muchos le conozcan por ser el creador de la saga Super Smash Bros. Quizá algunos sólo le conozcan por ser el creador de la saga Super Smash Bros. Lo cierto es que puede ser hasta lógico, pues es su mayor creación hasta la fecha. Es su ópera prima, su franquicia más conocida y querida y la que es capaz de mover más dinero. La única en todo Nintendo que cuenta con un universo transversal. Y es que para los de Kyoto, Smash es su particular Vengadores.
Fue cuando pertenecía a Hal Laboratories cuando Sakurai comenzó a fraguar su mayor éxito comercial. Cuando King Dragon: the Game of Fight dio sus primeros pasos para presentarse a las altas cumbres de Nintendo como un juego de lucha para cuatro jugadores con personajes poligonales. Sí, quiza esto no se vea como el mayor éxito comercial, pero así nació Super Smash Bros., que de contar con un presupuesto 'bajo' y estar pensado para salir sólo en Japón fue de los grandes triunfos de N64.
Cada Smash Bros., más grande que el anterior
Tanto que, claramente, la segunda parte era cuestión de tiempo. Sería en 2002 cuando Sakurai, aún en Hal Laboratories, creó la que para muchos es la mejor edición de la saga. Super Smash Bros. Melee fue más grande, fue más completo y fue uno de los estandartes de GameCube. De hecho es el título más vendido en la historia del cubo de Nintendo. La fórmula se llevó al extremo, teniendo una de las plantillas de personajes más largas jamás vistas en un juego.
Sería ese uno de sus últimos juegos en Hal, pues por cansancio y por querer ser más dueño de sus productos se fue en 2003 para fundar Project Sora. Tampoco varió mucho la situación, porque Smash Bros. ha seguido adelante, con Brawl en Wii y con el reciente Super Smash Bros. para 3DS y Wii U, que contó con la colaboración de Namco. Para todo aquel que haya jugado a todos estos juegos, a buen seguro se dará cuenta que todos comparten algo.
Y no, no es sólo el nombre. Es más bien su afán por meter todo el contenido posible en un disco o en una tarjeta. Son enormes. Tienen tal inmensidad que pueden ser necesarios meses y meses para descubrir todo lo que guardan en su interior. Escenarios, personajes, editor de escenarios, trofeos, modos a raudales, melodías... Una ingente cantidad de desbloqueables que deja a las claras que Sakurai es un adicto al trabajo y a ofrecer al jugador la mejor y mayor experiencia de juego posible.
De Kirby a Pit, pasando por Meteos
También se pudo comprobar eso en Kid Icarus Uprising, en el renacimiento de la mítica franquicia de finales de los 80, cuando se lanzó en Nintendo 3DS. Un juego de acción en tercera persona, exigente, adictivo y, al igual que todos los Smash, con una cantidad de contenido que el 90% de los juegos sueñan con tener. Que si armas, que si secretos, que si una historia larga... Pit tuvo una continuación a la altura de su leyenda.
Casualmente fue Super Smash Bros. Brawl el que trajo su nombre de vuelta al presente. Porque Smash es como un museo, es capaz de hacer que jugadores conozcan personajes y franquicias que, o bien por edad o por puro desconocimiento, no sabían tan siquiera de su existencia. Uno de ellos, que casi todos los gamers conocen eso sí, es Kirby. Y Kirby es cien por cien Sakurai, pues fue él quien creó la saga de está simpática bola rosada.
Ahí comenzó la trayectoria de Masahiro. Ahí fue cuando el creador de Super Smash Bros. vivió las mieles del éxito por primera vez en 1992, cuando en Game Boy se lanzó Kirby Dream's Land. Su propuesta, sencilla y acorde con los tiempos que corrían. Un personaje de aspecto simpático en un mundo de fantasía poblado por criaturas originales en un plataformas 2D que tenía como particularidad las habilidades de Kirby: comer e hincharse para volar.
A partir de ahí, más y más Kirby, con Kirby's Adventure, Kirby's Fun Pack, Kirby Air Ride y, ya como supervisor, Kirby and the Amazing Mirror. La bolita rosada, o más bien blanquita en Game Boy por el carácter monocromo de la consola, fue adquiriendo habilidades como la de copiar cosas de los personajes que engullía para ser poco a poco uno de los más grandes y queridos nombres de todo Nintendo.
¿Un futuro sin Super Smash Bros?
Ahora queda por ver qué le depara al gran Masahiro Sakurai en el futuro, un futuro en el que parece que su nombre dejará de estar ligado a Super Smash Bros., salvo sorpresa, y que viendo su trayectoria promete estar plagado de productos originales, de gran calidad y repletos de contenido. Y es que, como dije al comienzo, si algo define a Sakurai es que nunca deja de buscar la perfección.