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ES LA HORA DEL MIEDO
Bethesda, en su línea, ha permitido que todos los que pasaban por su stand a ver sus lanzamientos, pudiesen también probar la experiencia del último juego de Shinji Mikami, creador de Resident Evil. En la prueba se permitía probar dos niveles diferentes, en los que teníamos que salir vivito y coleando de los peligros que encontraremos en el juego.
En principio, el juego muestra unos gráficos sucios y con problemas de enfoque. Es una característica, por otro lado, intencionada, para conseguir ese toque de película de terror que el juego busca desesperadamente.
El control del personaje y de sus armas es muy parecido al de otros juegos de Mikami, con Resident Evil 4 como máximo referente, debido a, claro está, el toque rural de los decorados y la trama, así como el toque sórdido de los enemigos que, en este caso, van llenos de clavos y palos clavados por sus cabezas.
Como es de esperar en un buen survival, los elementos como armas y munición no son muy numerosos. Tendrás que cuidar mucho de qué haces o qué gastas, así como de cómo usas las armas blancas que vas cogiendo, porque aguantan bien poco.
Un detalle llamativo del juego es que, por vez primera en la historia de su creador, mezcla un poco los enemigos o sustos que nos va a meter. Además de esta especie de monstruos horrípidos, que bien podría ser zombis, también hemos podido ver fantasmas. Aunque, su aparición, no ha tenido otra función más que la de asustarnos con su presencia, apareciendo de repente y hacia la pantalla.
El juego tiene un control algo incómodo en algunos momentos y el diseño de los escenarios que hemos podido ver no es el más cómodo del mundo. Sin embargo, el juego, cargado de momentos repugnantes, a la par que cautivadores, consigue enganchar con una propuesta visual bastante interesante.
Por fin el genio de Mikami se ve liberado de lastres y de ataduras de sagas que le obligaban a tomar ciertos caminos, así como demuestra en solitario que es un valor importante, después de haber pasado por compartir créditos con otros creadores que, tal vez también sean geniales, pero que le quitaban el protagonismo que se merecía. Una nueva oportunidad de redescubrir el terror de los primeros Resident Evil sin el toque fantasioso que ha lastrado la saga en tantos momentos en los últimos años.