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Después de las cabras...
El mundo youtuber nos trae alegrías, nos crea risas y nos da a conocer algunos juegos novedosos. Pero también nos ofrece un espantoso panorama, el que auténticas locuras son posibles. Gracias a este fenómeno, juegos como Goat Simulator o Farming Simulator han pasado de ser una especie de error en el sistema a auténtico fenómeno (sin quitar el error en el sistema, que sigue ahí presente).
El caso es que, vaya, a estos juegos les están apareciendo rivales muy duros. El último, concretamente, tremendamente duro: Rock Simulator 2014, el primer simulador de una piedra que se ha pensado jamás. El juego, de momento, ha entrado en el proceso GreenLight de Steam, la plataforma en la que los proyectos en sus primeras fases se exponen para que la gente los vote y se reciba un feedback sobre posibles compradores, posibilidades de venta, apertura a inversores, distribuidores.
Y, ahora, nos ponemos un poco reflexivos. Entendemos que todo el mundo tiene derecho a reírse un poco. Por supuesto, hacer vídeos de un juego en el que eres una cabra da muchos más likes, seguidores y lo que sea que uno de un juego bueno. Es más divertido ver a alguien poniendo voces y manejando a un animal de granja que ver al mismo pasándose un magnífico Wolfenstein: The New Order, en el modo más difícil. Todo esto lo entendemos.
Pero, también, creemos que todo esto debería tener un límite. Plataformas como GreenLight sirven para que auténticos profesionales consigan visibilidad y puedan sacar adelante un proyecto. Y proyectos como Rock Simulator no han más que manchar la herramienta. Si este tipo de elementos al servicio, única y exclusivamente, de las gracias que alguien pueda hacer con él en Youtube, siguen apareciendo como setas en las plataformas en las que otros profesionales intentan salir a la luz, dejarán de ser tomadas en serio. Con ello, obviamente, cerraremos las puertas de otros juegos, mucho más valiosos.
Así que… ¿hasta cuándo nos va a durar la gracia? ¿Qué será lo próximo? ¿Es todo esto necesario?